¡¡Waaah!! ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez? ¿Más de un mes, quizás? Bueno, prometo que mis publicaciones se harán más frecuentes, siempre y cuando este tema tenga éxito. n_n
Aquí tenéis un cuento nuevo. He cambiado el registro y el nuevo registro hará que os guste poco este cuento. Aun así, sigue siendo un cuento. Es un poco largo, ¿OK? n_n
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El pirata y Sogata Sanshiro
Érase una vez, había un hombre con ojos grises y de cabello rubio alborotado que jugaba mucho, muchísimo a los videojuegos. Él tenía todas las consolas más actuales del mercado: PXP, Play Xpression 3, PX Vitta, Ninjatendo DS, U-We y Xcube 360. Se consideraba feliz y se autoploclamaba "gamer". Tenía todas esas consolas, pero...
- Hey, ¿cuántos juegos tienes ahora? - le preguntó un amigo, mientras estaban de camino hacia la estación de tren después de asistir las clases de universidad.
- Ninguno - el chico respondió sin pestañear.
Ah, claro, no os he dicho todavía cómo se llamaba. Supongo que le podríamos llamar "Rob". De hecho, ése era su mote.
- ¿Cómo es que no tienes ni un solo juego? - le preguntó el amigo de "Rob". - ¿Qué ha sido de todos los que tuviste?
- Los vendí todos.
Los ojos del amigo se abrieron como platos. La afirmación debió de chocarle mucho.
- ¿¡Y porqué los has vendido!? ¡¡¡Aaaah!!! ¡Yo quería algunos de los tuyooooosssss! - el amigo se lamentaba.
"Rob" se limitó a encoger los hombros y ponía cara de "sobrado".
- Ya no los necesito.
- ¿Y porqué ya no?
"Rob" hizo una pausa antes de contestar.
- Porque soy un "pirata".
Por si no sabéis lo que es un "pirata", se trata del "pirata informático", que se trata de una persona que se encargar de reproducir y distribuir contenidos informáticos, básicamente multimedia y ocio, de los que no tienen permisos, ni licencias, con fines lucrativos.
- ¿¡Pero no sabes que la piratería es ilegal en nuestro país!?
- Sí que lo sé. Pero no pasa nada si nadie lo sabe.
- ¿Y porqué has estado comprando videojuegos antes?
- Porque necesitaba material de primera. Además de "pirata", soy "cracker". Descifro el código de los juegos, los reproduzco y los reparto por la red.
Y por si no sabéis qué es un "cracker", se trata de un experto en informática especializado en descifrar contenidos y de penetrar ordenadores ajenos. Entre sus otras actividades, están la desactivación de sistemas de seguridad informáticas, creación y difusión de viruses, y la obtención de cuentas de otras personas, ya sean bancarias, de usuario, etc.
- Pero pierdes dinero por comprarlos, ¿no? - interrogó el amigo.
"Rob" sonrió.
- La verdad es que no - contestó con cierto orgullo. - Mis "creaciones" están en una página web que gana dinero por publicidad, por cada visita que recibe y por las donaciones que me van dando los jugadores. Es bastante sencillo. Gano bastante dinero y de paso hago felices a otros jugadores, quienes no tienen ni dinero para comprar esos juegos tan caros.
- Vaya...
- Además, también voy descifrando los contenidos descargables. Por mucho que "Kapkom", "&ami", "Triangle Onix", "Pubisoft" o cualquier otra compañía ose sacar contenidos descargables, allí estaré para repartir y compartir.
- ¿Crees que lo que haces está bien?
- Claro que sí. Recuerda siempre esto: todo lo que reparto solo es información. Y la información se comparte.
Un día, "Rob" escuchó por las noticias sobre la muerte de un desarrollador. Se llamaba "Sogata Sanshiro" y se suicidó colgándose con una... soga. El hombre siempre vestía con un judogi (traje de judo), llevaba un peinado de tipo duro asiático de los años 90 y era un ávido trabajador de la compañía "Segagaga".
- Oh, vaya, una lástima - se lamentó levemente "Rob". - Al menos, sus juegos estarán bien repartidos por el mundo en memoria suya. Por suerte, hay desarrolladores de sobra.
Poco después, "Rob" siguió con sus actividades de "crackeo" y compartió varios juegos pirata. Entre todos ellos, se compartían sus logros y se dedicaban a distribuirlos por internet. En esta ocasión, aprovechando el filón de la muerte de Sogata, "Rob" compartió todos los juegos que Sogata había creado en su vida. Al igual que él, habían más "piratas" informáticos que hacían lo mismo que él.
Un día, "Rob" echó un vistazo a su página web. Le llamó la atención una cosa: sus donaciones, las cuales eran constantes mensualmente, disminuyeron. Al principio, no le daba importancia. Las donaciones eran un plus de ingreso más. Siempre tenía la publicidad y los visitas a la web como fuente de ingresos. "Rob" pensó que, trabajando más, los ingresos por donaciones volverían.
Unas semanas más tarde, "Rob" comprobó que las donaciones seguían disminuyendo. Es más, las visitas se hacían cada vez más escasas. "Rob" ha estado trabajando sin descanso
- ¿¡Pero qué está pasando aquí!? - gritó "Rob".
Evidentemente, el ordenador no le respondería esa pregunta.
Al cabo de un tiempo, las donaciones desaparecieron por completo y las visitas se podían contar por los dedos de la mano. Ante la escasez de visitas y de difusión, las compañías que le ofrecían publicidad a "Rob" retiraron sus pancartas informáticas de publicidad. Al final, "Rob" se quedó sin apenas ingresos.
Entonces, "Rob" decidió otra alternativa: "crackear" exámenes de universidad y venderlos para ganarse dinero.
Un día, "Rob" contactó con algunos de sus amigos "crackers" y piratas.
- ¿Qué sabéis vosotros de mis juegos? - preguntó "Rob". - ¿Se han distribuido?
- Pues claro - contestó uno de ellos.
- ¿Cómo es que apenas hay descargas y visitas en mi página?
- Porque no hay necesidad de visitarla tanto.
- ¿Y porqué?
- Es suficiente con que uno de nosotros descargue tus juegos y nosotros los volvemos a repartir en nuestras páginas.
- ¿Porqué hacéis esto? ¿Acaso no veis que me voy quedando sin dinero?
- Ey, ey, no te sulfures, hombre. Repartes información. Siempre nos dices eso, ¿verdad? La información se comparte, amigo... Paz.
"Rob" se dio cuenta de una cosa: él ha estado "crackeando" juegos para distribuirlos y ganar dinero, pero sus colegas han ido ganando más dinero a su costa. Desde entonces, ha decidido cesar de sus "crackeos" de videojuegos y decidió "crackear" los sistemas informáticos de las universidades para obtener información sobre los exámenes y venderlos a buen precio.
"Rob" comentó por "Tweeter" que dejará "de que hacer las actividades". Poco tiempo después, algunos de sus colegas contestaron en el "Tweeter".
"¿No sigues? Una lástima. Espero que los demás sigan haciendo su trabajo."
"Bueno, una fuente menos. Borrando contacto."
"¿Lo dejas? Ah, bueno, total, hay crackers de sobra. Gracias por todo el trabajo que has hecho."
Ante semejantes respuestas, "Rob" se decidió a dejar de "crackear" juegos para compartir definitivamente y si llega a "crackear" alguno, sería solamente para sí mismo.
Un día, llegó su primer cliente del "nuevo trabajo" de "Rob".
- ¿40€ por cada examen? - se sorprendió el cliente.
- Es el precio por saber las respuestas de antemano. Es poco precio que pagar para aprobar matrículas de 1500€ a 2000€. Lo pillas o lo dejas.
El cliente dejó caer sus hombros, suspiró... y finalmente aceptó.
"Rob" vendió 4 exámenes a su primer cliente. Con semejante buen inicio, él esperaba ganar más dinero ante los posibles futuros clientes que puedan llegar. La época de exámenes estaba a punto de llegar.
Cuando llegó la época de los exámenes, ocurrió un hecho que le sorprendió: solamente vino un cliente a comprarle la información de los exámenes, en lugar de la decena de clientes que suele tener. Una vez hecho el negocio, "Rob" preguntó:
- Últimamente me compra poca gente. ¿Sabes algo?
- ¿Eh? Yo no sé nada.
- ¿Sabes si algunos de tus amigos va a comprarme información?
- No sé. No sé nada.
- ¿Piensas compartir la información?
- Esto... yo...
- Si baja el número de clientes, subiré el precio. ¿Eres consciente de eso?
- S-sí... Claro...
A pesar de esa amenaza, los clientes seguían escasos y todos comentaban que no sabían nada. "Rob" no dudó en subir el precio. Pero después de la subida de precio, los escasos clientes que tenía dejaron de comprarle.
"Rob", con sus habilidades informáticas, entró en las redes sociales privadas de los estudiantes universitarios: se enteró que alguien repartía información. No solamente eso, repartía exactamente la misma información que "Rob" había estado trabajando. "Rob" consiguió contactar con aquel usuario mediante sus habilidades de "cracker". Aquel usuario usaba el pseudónimo "Sogata".
- ¿Qué estás haciendo con mi información?
- Ah, eres tú, "Rob".
- Repito, ¿qué estás haciendo con mi información?
- Compartirlo.
- ¿Compartirlo? ¿Cómo es posible que...?
Entonces "Rob" se dio cuenta.
- Lo que hago es mucho más sencillo de lo que piensas. Al contrario que tú, no "crackeo" los sistemas de seguridad de las universidades. En vez de eso, espero a que lo hagas tú y yo recojo la información.
- ¡Pero esa información es mi trabajo!
- Tranquilo, hombre. Que solo es información. La información se comparte.
- ¿Qué?
- Por cierto, he tenido también la gentileza de recoger tus trabajos de "crackeo" de videojuegos. Gracias por tu trabajo.
- ¿No eres consciente de que después de esto dejaré de hacerlo?
- No importa. Hay "crackeadores" de sobra.
"Rob" se vino abajo. Ha estado trabajando para burlar sistemas de seguridad, obtener información y repartirlos para ganarse dinero. Pero los "crackers" se aprovechaban de su trabajo. Entonces, un pensamiento le venía en la cabeza. Cuando una persona trabaja tan duro para programar algo y repentinamente consigue poca recompensa por ello, ¿cómo se debía sentir?
Un día, "Rob" navegaba por la red. Se hizo eco de la noticia de un diario sobre la vida de un pirata informático. Lo encontró en una página llamada "Ocioblog". Alguien, haciéndose llamar "Sogata", ha estado escribiendo la vida diaria de un "pirata". Y el "pirata", casualmente, se llamaba "Rob".
- ¿Y esto qué es? - se preguntó "Rob".
"Día 11 de septiembre de 20XX
"Rob", en su tercer día sin robar información, se ha despertado a las 14:27h. Se puso a comer alrededor de las 15:04h. A las 16:29h, con la habitación a oscuras, "Rob" navega por la red y encuentra nuestra página "Ocioblog". A las 16:31h, se asustará y caerá al suelo."
- ¿Qué co...?
Con la sorpresa, "Rob" hizo un movimiento brusco y se cayó al suelo. Le dolió la caída. Le dolió mucho. Mientras se dolía el costado, por una fracción de segundo, le ha parecido ver unos pies descalzos en unos pantalones blancos. "Rob" parpadeó y no los vio. "Rob" se estremecía.
- ¿Qué ocurre? ¿¡Qué pasa aquí!?
Mientras tanto, un nuevo mensaje salía en la página "Ocioblog":
""Rob" se escandaliza y está confundido.
Pobrecito.
Aquella conversación que tuvimos le debió de deprimir mucho.
Iré a verle."
"¿A verme? ¿Cómo que a "verme"?" se preguntó "Rob".
"¿Cómo sabe lo que estoy haciendo?"
"¿Qué quiere de mi?"
"¿Qué pretende?"
"¿Cómo piensa verme?"
Los sudores fríos de "Rob" recorren sus brazos como arañas corriendo hacia abajo. Su corazón palpitaba intensamente como una bomba de agua. Bombeando... Bombeando... Más rápido, más rápido. "Rob" abría los ojos de par en par y movía la cabeza en todas direcciones. Su habitación estaba a oscuras y solamente el monitor del ordenador y el resquicio de la puerta iluminaba la habitación. ¿Estaba solo? ¿ESTABA SOLO, VERDAD? Sentado y enganchado a la pared de su habitación, con su corazón que no cesaba en golpearle repetidamente el pecho, "Rob" intentaba gritar auxilio... Pero su voz no salía.
La web de "Ocioblog" volvió a mostrar un mensaje de parte de "Sogata".
"El pobre hombre, "Rob", está muy nervioso.
Estás leyendo esto, ¿verdad?
Tranquilo, hombre, no te va a pasar nada ahora.
Sé que te pasa y qué te pasará. Al fin y al cabo...
... hE CraCkEADo Tu ViiDaaAaAaAaaAAa..."
"¿¡"Crackeado"!? ¿¡Qué quiere decir con "crackeado"!? " intentó gritar "Rob", pero su voz seguía sin salir, mientras se peleaba efusivamente por engancharse a la pared de su habitación, intentando alejarse de su monitor.
De repente, su móvil sonó.
"Rob" gritó como un desesperado y su corazón pegó un salto. Sonaba de su móvil la banda sonora de la primera fase del juego "Sonikku The Hedgehog". Sacó el móvil de su bolsillo con rapidez, torpeza y espanto como si el móvil fuera una araña viva, lo soltó sin más a su lado y se separó del móvil. El móvil se encendió y mostró una serie de letras...
Ya QUe He cRacKeaDO Tu vIDAa, PoDíAa COmpArTir La iNForMACiónnnn...
La InfOrMACión sE CompARTEeeeee...
- ¡¡¡¡¡¡¡¡DÉJAMEEEEEEEEEEEEEEeeEEEEeEeEEeEEEeEeeeeeeEeee!!!!!!!!
Por fin salió la voz de "Rob". Gritó lo máximo que pudo. Gritaba tanto que, en condiciones normales, sus cuerdas vocales dolerían.
Pero el pánico sobresalía por encima de cualquier dolor.
Mientras gritaba, empezaba a dejar de notar sus manos... Levantó su mano izquierda mientras seguía gritando y vio que sus dedos, sus manos y poco a poco sus brazos se iban desintegrando en partículas cuadradas de imagen 2D de color carne.
¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!
Mientras gritaba, alguien había abierto la luz de su habitación y una persona se agachó a su lado y le puso la mano sobre el hombro.
- No te preocupes... ¡Sogata Sanshiro siempre vivirá en tus corazones!
El cuerpo de "Rob" se paralizó. Como un maniquí roto, "Rob" iba girando su cabeza hacia atrás y al mismo tiempo, sus ojos se abrían cada vez más como los ojos de una sepia.
Una cara putrefacta.
De un hombre duro.
Vestido de judogi.
Poco a poco su expresión se retorcía mientras hablaba...
- Tu vida es ahora información... Y lA InfORMAciÓnnn sE cOMPaaArTeeeEEeEEe...
No comió ni una perdiz desde entonces, pero... ¿vivió? ¿feliz?
...
......
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PD: Un ladrón italiano penetró en una casa. La casa estaba vacía. Además de varios objetos de valor, robó el ordenador. Cuando el ladrón abrió el ordenador, se llevó una grata sorpresa y pensó que podría aprovechar lo que acababa de ver.
Unas semanas más tarde, el ladrón, llamado "Roberto Pelioni", hizo público que él mismo creó un juego. El juego se llamaba "Rob's Game". Se trataba de manejar la vida de un hombre universitario llamado "Rob", quien era un personaje rubio con pelo alborotado y ojos grises. En realidad, "Roberto" no hizo ningún juego, el juego ya estaba en el ordenador que robó.
Meses más tarde, ante la negativa de "Ninjatendo" de distribuir el juego en su portátil, se distribuyó gratuitamente el juego por la red y tuvo un éxito relativo.
Los jugadores y jugadoras se sorprendieron de la veracidad del juego y de lo creible que parecía el personaje "Rob". Comentaban que, de vez en cuando, les parecía ver que "Rob" lloraba en el juego... Quizás fueran imaginaciones suyas.
Cuando terminaba el juego, se leía un simpático mensaje.
¡No pirateéis! ¡No crackeéis! ¡Los juegos están para jugarlos!
Si habéis captado esta información, ¡compartidlo por todo el mundo!
Ahí va. Me ha salido un poco largo. ñ_ñUUUUUUU
Espero haceros una mejor historia la próxima vez. n_n