Imágenes

Videos
Juegos
Relacionados
[Act.] Tres links a vídeos ingame se añaden a la noticia y dos vídeo entrevistas con Goichi Suda. Los encontraréis al final de la noticia. ¡Que disfrutéis!
Me llamo Travis Touchdown y vivo en Santa Destroy. Y ya han pasado tres años. Lo recuerdo como si fuera ayer: fui el asesino número uno. Pero eso es cosa pasada. Lo que relataré, a continuación, es lo que me ha sucedido recientemente (¡atención spoilers a partir de este punto!). Dejé el oficio de asesino para tranquilizarme y vivir una vida tranquila. ¡Je! Ahora soy incluso una leyenda urbana, una leyenda por el que me toman como un asesino virgen y cuarentón. Aunque los que realmente me conocen son esos asesinos que sobrevivieron en mi ascenso al número uno. En un día apacible, alguien con ganas de venganza me atacó. A pesar de estar tres años inactivo, me acostumbré fácilmente a mi beam katana y, pobre de él, lo mat... ejem, derroté. Los años no me pesan, sigo siendo muy ágil, ¡ja! Mi adversario resultó ser el hermano pequeño de un asesino que no me acuerdo de cómo se llamaba. En ese preciso instante, me reencontré con unas curvas bien conocidas... digo, una cara que reconozco. ¡Sylvia Christel! Y no ha cambiado... nada, bueno, parece que los pocos años que han pasado le han madurado, como el buen vino. Hizo acto de presencia para saber si aún estaba en activo. A lo que respondí que estaba muy bue.... Que lo dejé hace tiempo. De repente, cortándome mi cortejo, el cuerpo inanimado del que derroté hace un momento pronunció sus últimas palabras: "Algo horrible va a pasar". Y pasó. Me enteré de que mi mejor, posiblemente el único, amigo Bishop fue brutalmente asesinado en el videoclub. Eso marcó mi "lucha desesperada" (Desperate Struggle). Esto me motivó para volver a mis pecados y retomar mis antiguas armas para culminar mi venganza, escalando todos los puestos y desentrañar la trama de esta sangrienta historia. En uno de mis encarnizados trabajos, tuve que ocuparme personalmente de Charlie McDonald, un quizá demasiado apasionado jugador de fútbol americano. De camino hacia el jefazo, tuve que lidiar con sus esbirros. Claro que no son nada para mí y más con mi nueva beam katana. El desenfreno de mis ataques, a veces, me llevaba al frenesí. Veía como unas ruletas de máquina tragaperras giraban y acertaban para sacar el tigre que hay dentro de mí. Sí, literalmente, me convertí en un tigre. Mis ataques cambiaron y me movía como el felino. Aunque el efecto de mis alucinaciones dura bastante poco. Una vez había llegado donde se encontraba Charlie, tras una previa emergencia en el servicio, éste no se encontraba solo. Tenía un grupo de cheerleaders animando a su anfitrión. Lo que no me esperé es que esas cheerleaders fueran una arma de destrucción masiva: al estilo Power Rangers, ¡se convirtieron en un robot! Así que yo también saqué mi as de la manga, y en casos de emergencia como éstos, me saque una copia barata de Gundam del bolsillo, se agrandó y me monté en él. Y a lo Street Fighter (luchando en horizontal), habíamos empezado una lucha de mechas. Mi robot molón podía atacar físicamente y usar súper movimientos. ¡Qué recuerdos! Y un recuerdo que siempre me marcará es el de esa belleza llamada Shinobu. Aunque fuera mi enemiga, ella misma también quiso encargarse de dos asesinos, en dos misiones que hizo. La verdad es que parece un ninja al moverse: corre más que yo, salta una barbaridad y además lanza un proyectil. Da miedo.Sigo igual, igual que hace tres años. Soy igual de rápido, ataco igual pero ahora llevar dos beam katanas me hace sentir más destructivo. Santa Destroy sigue siendo un paraíso para los trabajos a tiempo parcial. Aunque ahora me aburre bastante pasearme por la ciudad, prefiero teletransportarme directamente mirando solamente el mapa. Trabajar me resulta divertido, a parte de ganar dinerillo, parece que esté jugando a la NES. Además, cuando acabo, me siento más fuerte y realizado. Así, soy más resistente a los ataques de mis enemigos.
Sigo viviendo en mi apartamento particular. Si os preguntáis por Jeanne, mi gata, en estos tres años ha engordado mucho. Debo ponerle a dieta, ya sea jugando con ella o haciendo otras cosas. Tengo que controlar su peso y su felicidad.
Cuando no le hago caso a la gata, me pongo a jugar a algún videojuego. Me gusta mucho uno que es de disparos.
Comparado con hace tres años, me veo más detallado. Tengo nuevos trajes y nuevos complementos que ponerme. Incluso el mundo que me rodea ha mejorado bastante en detalles y parece más real. Además, la cámara que me filma todo el rato se ha renovado y me enfoca mejor. Para acabar, me han cambiado la música pero sigue siendo fiel a los éxitos que ponían hace tres años. ¡Hasta nuestras voces no han cambiado! Pues nada. Os espero el próximo año para que podáis culminar mi venganza personalmente.[youtube ancho="520" alto="335"]wycIEH2zA4E[/youtube]
Fuente: Gamespot
El primero me lo pasé 3 veces (y eso que los trabajos se hacían bien pesados)
10
9.5
9.5
9.8